(BUENOS AIRES).- Juan Fernando Quintero dejó de ser jugador de River después de que ambas partes acordaran la rescisión del contrato que los unía hasta diciembre de 2027. El club de Núñez confirmó la salida mediante un comunicado oficial en el que destacó la importancia del colombiano en la historia reciente, y puso fin a un tercer ciclo que se desgastó por diferencias futbolísticas con el entrenador Eduardo Coudet.
El principal detonante de la desvinculación fue la falta de sintonía entre Quintero y Coudet. El mediocampista había manifestado públicamente su malestar por no sentirse prioridad en el esquema del técnico y reconoció que no coincidía con algunos conceptos de juego. Esas declaraciones ventilaron un cortocircuito que venía acumulando semanas y que aceleró las negociaciones para la rescisión.
La gota que colmó el vaso fue la final del Torneo Apertura ante Belgrano, en la que Quintero solo ingresó en los minutos finales. Esa participación residual reflejó el bajo protagonismo que había tenido durante la etapa de Coudet, en la que apenas sumó titularidades y fue perdiendo terreno en la consideración del cuerpo técnico.
El colombiano consideraba que no era una prioridad para Coudet y eso generó una frustración que terminó de exponerse en sus declaraciones públicas. La relación entre el jugador y el entrenador quedó rota después de esas manifestaciones, y River empezó a analizar las alternativas para resolver el futuro del mediocampista.
River y el jugador resolvieron entonces ponerle fin al vínculo de común acuerdo, cuatro años antes de lo previsto. El comunicado del Millonario buscó subrayar el aporte del enganche más allá del cierre conflictivo: mencionó su talento y su huella en noches inolvidables para el club.
La huella en Madrid
Más allá de cómo terminó su última etapa, Quintero quedó grabado en la historia grande de River. Su golazo en la final de la Copa Libertadores 2018 ante Boca, en Madrid, lo convirtió en un símbolo eterno para los hinchas. Fue el punto más alto de un vínculo que tuvo tres capítulos y que siempre lo tuvo como un jugador distinto, dueño de una zurda privilegiada y una capacidad única para aparecer en los partidos importantes.
A los 33 años, el colombiano queda con el pase en su poder y se perfila como una opción atractiva para distintos mercados del fútbol internacional. Su trayectoria, marcada por grandes momentos, lo transforma en un volante que puede dar todavía varios años de alto rendimiento fuera de Núñez.
River, en tanto, pierde a un futbolista diferente, uno de los grandes ídolos de la última década. Aunque la despedida se dio en medio de un cortocircuito con el entrenador, el recuerdo de aquel gol en el Bernabéu y su conexión con la gente pesan mucho más que el final anticipado del contrato.
