(BUENOS AIRES).- “Son 15 minutos de desconcentración que no podemos cometer”, dijo Rodolfo Arruabarrena tras el empate de Boca ante Newell’s en Rosario. El entrenador dejó una autocrítica fuerte sobre el momento de su equipo y apuntó directo al lapso en el que el Xeneize perdió el control de un partido que tenía ganado.
El equipo había hecho un primer tiempo sólido y se fue al descanso en ventaja, pero en apenas 15 minutos del complemento sufrió un golpe inesperado. Newell’s dio vuelta la historia y dejó al descubierto los baches de concentración que más preocupan al cuerpo técnico.
Arruabarrena señaló que el problema no fue anímico. “En esos 15 minutos te pega un palito, son errores que no podemos cometer a este nivel”, explicó. Y agregó: “Lo que más bronca me da es que si fuese anímico, se hundían 45 minutos. Son 15 minutos de desconcentración, de pensar que ‘no va a pasar esto’ y no hacer el esfuerzo para cubrir un espacio”.
El técnico diferenció ese bajón de una caída general y valoró la forma en que los jugadores salieron a buscarlo después de quedar en desventaja. “Me quedo tranquilo con la reacción, llegamos cuatro o cinco veces y no por pelotazos, sino buscando, asociándonos”, sostuvo. Alan Velasco puso el empate y volvió a sumar protagonismo desde el banco.
Arruabarrena también admitió que el desgaste físico pesa en un calendario que obliga a jugar cada pocos días, pero recordó que la camiseta no admite excusas. “Somos Boca y hay que levantar”, afirmó. El equipo mostró pasajes de buen funcionamiento y herramientas para competir, aunque la regularidad sigue siendo la materia pendiente.
La autocrítica del entrenador coincide con el sentir del plantel: hay confianza en la capacidad, pero también conciencia de que el margen de error es cada vez más chico. El empate dejó bronca porque Boca tuvo el partido cerca, aunque la reacción tras el golpe ofreció una señal positiva.
Para Arruabarrena, el desafío inmediato es cortar esos tramos de desconexión que complican partidos controlados. El Xeneize necesita sostener la concentración durante los 90 minutos para que la exigencia de la camiseta se traduzca en resultados. El entrenador ya marcó el camino: mejorar la concentración, sostener el funcionamiento y demostrar en la cancha lo que representa jugar en Boca, sobre todo de cara a los objetivos importantes que se vienen. “No alcanza solamente con mostrar buenos momentos durante los partidos”, había expresado el Vasco, que entiende que los errores defensivos y las desconcentraciones son los puntos principales a corregir para evitar repetir fallas que terminan costando puntos.
