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Arruabarrena en Boca: la razón de no mover el banco ante O’Higgins «No era necesario» y dejó un fuerte mensaje

 

El técnico defendió su postura y pidió evolución para lo que viene.

 
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(BUENOS AIRES).- "No era necesario hacer más cambios", sostuvo Rodolfo Arruabarrena. La frase resume la postura del técnico de Boca, que metió un solo cambio en los 90 minutos frente a O’Higgins para avanzar a los octavos de final de la Copa Sudamericana.

El Xeneize sufrió más de la cuenta en la serie. Después del empate en el partido de vuelta, tuvo que definir la clasificación desde los penales y logró imponerse para evitar un golpe durísimo. Sin embargo, la actuación dejó varios interrogantes y el rendimiento colectivo encendió algunas alarmas de cara a lo que viene.

En ese contexto, sorprendió que Arruabarrena solo mandara a la cancha a Ignacio Miramón por Sebastián Villa y no tocara nada más. Mientras muchos esperaban variantes ofensivas para torcer la dinámica de un partido complicado, el Vasco eligió sostener a los que estaban en el campo y no alterar la estructura que había planteado de arranque.

El propio entrenador explicó los motivos que lo llevaron a no mover el banco. Considera que el plantel es amplio y que los futbolistas que estaban adentro podían resolver la situación sin necesidad de intervenir desde afuera. Además, venía de una rotación grande en la derrota contra Riestra, donde puso una formación alternativa, y ahora apostó por devolverle continuidad a una base que considera competitiva. Para el técnico, modificar demasiado el equipo en ese momento podía alterar el funcionamiento justo cuando Boca necesitaba mantener el orden para asegurar la clasificación.

La determinación generó opiniones divididas. Algunos entienden que el equipo precisaba variantes para intentar cambiar la dinámica de un partido donde por momentos fue superado, mientras que otros valoran que el entrenador no haya perdido la calma y haya sostenido a sus dirigidos en un contexto de exigencia física, con varios encuentros en pocos días.

Arruabarrena igual no esquivó la autocrítica. Reconoció que no le gustó la forma en la que el equipo sufrió y pidió una evolución para los próximos compromisos. El cuerpo técnico quiere que la clasificación sea un envión anímico, pero no un parche para esconder los errores que mostró Boca en la cancha. La idea es que el pase de ronda sirva como un impulso, sin que eso implique dejar de lado lo que hay que corregir.

La decisión también fue una señal fuerte para el plantel. El Vasco busca que los jugadores sepan que la confianza se mantiene aún después de un mal partido y que cada oportunidad cuenta. En el caso de Sebastián Villa, que volvió como una apuesta importante, el técnico sigue evaluando cómo integrarlo sin perder el funcionamiento colectivo. Reemplazado en el complemento, el colombiano continúa bajo la lupa en su proceso de readaptación al equipo.

Ahora Boca necesita transformar el alivio de la clasificación en fútbol. Arruabarrena respaldó a sus jugadores y evitó los cambios apresurados. El desafío es que esa apuesta por la confianza empiece a dar resultados en los próximos compromisos, donde ya no habrá margen para sufrir como hasta ahora.