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Doble palo en el Ducó: Recoleta ganaba y Boca estrelló dos pelotas en los postes

 

El Xeneize estrelló dos remates en los palos y cayó por 2-1 con Recoleta en el Ducó.

 
Boca
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(BUENOS AIRES).- “Movete, Boca, movete”, gritó la hinchada visitante en el Tomás Adolfo Ducó después de que una jugada insólita le negara el empate a Boca en el primer tiempo del partido de ida por los octavos de final de la Copa Sudamericana. A los 38 minutos, Miguel Merentiel y Milton Delgado estrellaron dos remates consecutivos en los palos y vieron cómo la pelota se negaba a entrar.

La acción se inició con un desborde de Leonel Flores por el costado izquierdo. Casi sobre la línea de fondo, el volante tiró un centro atrás que encontró a Miguel Merentiel en el corazón del área chica. Con el arquero ya vencido y un defensor entre medio, el delantero uruguayo intentó cambiarla de palo, pero su cabezazo se estrelló contra el poste izquierdo.

El rebote le quedó servido a Milton Delgado, que le dio de derecha desde una posición inmejorable. La violencia del remate volvió a hacer crujir la madera: la pelota se estampó en el travesaño, picó sobre la misma línea y, para incredulidad de los jugadores xeneizes, volvió a pegar en el parante. El colombiano Dairon Mosquera terminó despejando de chilena el balón suelto y le dio un respiro agónico a Recoleta.

La secuencia fue un castigo desmedido para un Boca que ya había reaccionado al sorpresivo golpe inicial. Apenas a los 5 minutos, Pedro Ríos había silenciado la tribuna visitante con un gol tempranero que exhibió las dudas defensivas del equipo. Muchos de los presentes en el estadio de Huracán se quedaron con el grito de gol atragantado, así como lo hicieron apenas segundos después. Sin embargo, lejos de achicarse, Boca generó las mejores ocasiones para igualar y solo la fatalidad de los postes le impidió irse al descanso con un marcador distinto.

La remontada en el complemento

El trámite cambió de forma radical en el segundo tiempo gracias a la expulsión infantil de Wilfrido Báez, que vio la tarjeta roja al aplicarle un codazo al propio Leonel Flores. Con un hombre de más, Boca dio vuelta el partido en una ráfaga, apoyándose en la jerarquía de sus volantes.

Santiago Ascacíbar estableció la igualdad y, poco después, el propio Milton Delgado se tomó una revancha perfecta. El mediocampista que había sufrido la maldición del travesaño en la primera etapa convirtió su primer tanto en 61 partidos con la camiseta xeneize y selló la victoria que dejó a Boca con una ventaja valiosa de cara al desquite.