(BUENOS AIRES).- No necesitás amasar ni bollar: son ideales para la merienda y se hacen con dos cucharas.
Marisa Cortéz compartió una receta que resuelve cualquier antojo dulce en un abrir y cerrar de ojos. Se trata de unos bollitos de manzana húmedos y crocantes que no llevan levadura y quedan perfectos para acompañar el mate o el café. Lo mejor es que casi no ensuciás la mesada: todo se integra a puro batido y la masa se maneja con cucharas húmedas, sin necesidad de amasar ni formar los bollitos con las manos.
Estos bollitos te salvan cuando cae una visita inesperada o un día de lluvia pide algo rico a la tarde. “Una tarde de lluvia o una visita inesperada son excusas perfectas para preparar estos bollitos de manzana”, explicó Cortéz. La preparación reemplaza al budín o las facturas con mucho menos trabajo y aporta el sabor inconfundible de la manteca, con la humedad justa que le da la fruta fresca.
INGREDIENTES
2 huevos
100 g de azúcar blanca
150 g de manteca blanda
350 g de harina
10 g (1 cucharada) de polvo de hornear
2 manzanas
1 pizca de sal
Opcional: esencia de vainilla, ralladura de limón
Para rebozar: azúcar impalpable y canela a gusto
Lo primero es batir los huevos y añadir el azúcar de a poco, sin dejar de batir, hasta obtener una mezcla bien espumosa y de color claro. Ese aire que incorporás es clave para que los bollitos queden livianos. Después sumás la manteca bien blanda y batís hasta integrarla por completo.
A continuación agregás la harina tamizada, el polvo de hornear y la pizca de sal, siempre batiendo. Vas a obtener una pasta pesada. Pelás las dos manzanas, las cortás en cubitos chicos y las incorporás a la masa con movimientos envolventes.
Con dos cucharas húmedas tomás porciones de la masa y las vas colocando algo separadas en placas enmantecadas y enharinadas. No hace falta darles forma: el horno hace el resto. Cocinás en horno precalentado a 180 °C durante unos 25 minutos. Cuando la superficie está dorada y la base se siente crocante, los retirás.
Ni bien salen del horno, los espolvoreás con azúcar impalpable y, si te gusta, con canela. “Batir y batir. Es todo el secreto de esta receta”, aseguró Cortéz, que también recomendó variar la fruta: “Con peras, con cubitos de durazno en almíbar, con arándanos e incluso con ciruelas secas hidratadas, estos bollitos quedan siempre deliciosos”. Una receta simple que se vuelve adictiva.
