ESPECTÁCULO

Las tortitas de manzana más fáciles: listas en 20 minutos y con pocos ingredientes

 

Una receta fácil y rápida que conquista paladares.

 
Receta
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(BUENOS AIRES).- “Olvida las clásicas tortitas americanas; estas llevan fruta fresca, un toque cítrico y un rebozado de canela que te va a enamorar”, aseguró Miguel Ayuso Rejas. Las tortitas de manzana son una receta fácil, rápida y con ingredientes que seguro tenés en la cocina. Rinden para dos personas y quedan listas en apenas 20 minutos, ideales para salir del apuro sin renunciar a algo rico.

Esta receta lleva menos azúcar y menos harina que las tortitas de siempre, y la manzana rallada les aporta una textura esponjosa. Se hacen en sartén, sin horno, y el toque que las vuelve adictivas es el rebozado de canela y azúcar que se les da en caliente.

Ingredientes

  • 1 manzana

  • 1 huevo

  • 30 g de azúcar

  • 1 yogur natural

  • 150 g de harina de trigo

  • Ralladura de ½ limón

  • ½ cucharadita de levadura química

  • 1 cucharadita de manteca

  • Azúcar extra y canela molida para rebozar

  • Menta fresca (opcional)

Batí el huevo con el azúcar en un bol hasta que espume. Agregale el yogur natural y mezclá bien para que se integre: eso es lo que le va a dar la miga tierna que buscás.

Pelá la manzana, rallala finita y sumala de inmediato junto con la ralladura de limón. Así la fruta no se oxida y la receta gana una frescura bárbara.

Tamizá la harina con la levadura química y agregala al bol. Integrá todo con movimientos suaves hasta que no queden grumos y tengas una masa pareja y aireada.

Calentá una sartén antiadherente con una nuez de manteca a fuego medio-alto. Volcá cucharadas de masa y cociná apenas 30 segundos de cada lado; tienen que dorarse sin pasarse de cocción.

Ni bien las retirás, rebozalas en una mezcla de azúcar y canela molida por ambos lados. Hacerlo en caliente es el truco para que el azúcar se adhiera y forme una capita crocante que contrasta con lo esponjoso de adentro.

Las podés servir tibias o frías, con un café con leche o un hilito de miel. Una receta simple que se vuelve costumbre.