(BUENOS AIRES).- “Nosotros somos una familia de clase media y siempre quise que seamos así”, repetía Jorge Messi, el padre de Lionel Messi, quien falleció el sábado 8 de agosto a los 68 años en el Sanatorio Centro de Rosario, donde permanecía internado por un delicado cuadro de salud.
El último adiós se hizo este domingo en el cementerio El Prado con una ceremonia íntima, tal como pidió la familia. Lionel Messi viajó desde Estados Unidos y llegó a Rosario el sábado por la noche junto a su círculo más cercano. En las afueras, un chico llamado Lucas se acercó para dejarle un cartel de apoyo con un mensaje sencillo. Leandro Paredes confirmó que viajará a la ciudad con otros compañeros de la Selección Argentina para acompañar al capitán en el duelo.
Los gestos se multiplicaron. Rodrigo De Paul abrió el marcador a los 32 minutos del partido entre Inter Miami y Monterrey, se quitó la camiseta y mostró la número 10 con un corazón, dedicándoselo a su amigo. Antes del encuentro se guardó un minuto de silencio. Luis Suárez, íntimo de Messi desde sus años en Barcelona, publicó un mensaje sentido: “Amigo, te abrazo fuerte a vos y a toda tu gran familia. Tu papá desde arriba te va a seguir mirando orgulloso como lo hizo siempre. Todo mi cariño en estos momentos va para la familia Messi. Descansa en paz, Jorge”. También dieron el pésame Matías Almeyda y Martín Palermo en sus respectivas conferencias de prensa.
En Rosario, Newell’s Old Boys despidió a su hincha más famoso con una bandera rojinegra a media asta en el predio Jorge Bernardo Grifa y un comunicado oficial. “Jorge fue el sostén y la persona que apuntaló con visión, rigor y afecto la carrera del mejor jugador de todos los tiempos junto a su esposa, Celia Cuccittini”, señaló el club.
La AFA, con su presidente Claudio Tapia, lamentó “con tristeza y pesar el fallecimiento de Jorge Messi, padre de nuestro capitán y emblema”, mientras que el presidente Javier Milei escribió en sus historias de Instagram: “Fuerza capitán, estamos con vos”.
El artífice silencioso
Jorge Messi había sido obrero metalúrgico hasta que renunció para dedicarse por completo a la carrera de Lionel. Buscó alternativas para costear el tratamiento hormonal de 960 pesos mensuales, llevó al chico a probarse a River y, convencido de que en España podían bancarlo, lo acompañó a La Masía cuando tenía apenas 13 años. Un amigo de la familia lo resumió sin vueltas: “Son así, una familia común, de clase media, laburante, pese a que son millonarios”.
Lo que pocos conocían era su pasión por la gestión deportiva. Una fuente del mundo leproso contó que a Jorge le interesaba y gustaba la gestión deportiva, que quería volcar todo el profesionalismo que veía en Barcelona y Europa, y que organizó cursos con la Fundación Messi para llevar una mirada profesional al deporte de Rosario. En 2015, Jorge intermedió en silencio para que Adidas volviera a vestir a Newell’s, reuniendo datos de socios y proyecciones. Uno de los participantes de aquella negociación confió: “Él intermedió entre los gerentes de Newell’s, el área de marketing y la gente de Adidas. Intervino en silencio, pidió el flujo de socios, la cantidad de hinchas, las ventas en los últimos diez años, reunió todo en una carpeta y fue a hablar. Estaba muy interesado en ayudar desde su lugar, era un interés genuino como el que podría tener un hincha más en su lugar”. Quienes lo trataron lo definieron como “una pieza invisible para que Lionel sea el mejor jugador del mundo y no solo un gran jugador”. El intendente Pablo Javkin lo sintetizó: “Ese fue el laburo principal de Jorge; cuidar a esa familia, de clase media laburante que nunca olvidó sus orígenes. Y la cuidó también a costa de muchas cosas. Fue muy atacado, muchas veces por preservar eso”.
