(BUENOS AIRES).- “sale del horno y desaparece automáticamente”, dijo Maru Botana, que difundió una receta para dos docenas de empanadas de choclo. La propuesta combina una masa criolla casera con un relleno de choclo, puré de calabaza y quesos, pensado para mantener una textura untuosa antes de la cocción.
Las empanadas de choclo representan un pilar de la cocina argentina, aunque su preparación tiene dos desafíos: evitar que el relleno pierda consistencia y que la masa se humedezca. Maru Botana compartió el procedimiento a través de sus redes sociales y explicó en Instagram que el enfriado previo del relleno es parte central del armado. Ese paso evita que la masa se rompa al preparar las unidades.
La receta rinde 24 unidades y separa el trabajo en dos partes: una masa con harina 0000, agua caliente, sal y grasa vacuna refinada, y un relleno que suma cebolla, cebolla de verdeo, manteca, fécula, leche tibia, choclo, calabaza, queso rallado y queso cremoso. El huevo batido se usa para pintar las empanadas, mientras que el azúcar sobre la superficie queda como una opción antes del horno.

RECETA DE Maru Botana: ingredientes y preparación
500 g de harina 0000
Agua caliente
Sal
Grasa vacuna refinada
1 cebolla picada
2 cebollas de verdeo
Manteca
3 cucharadas de fécula
½ taza de leche tibia
Granos de 4 choclos
250 g de puré de calabaza
100 g de queso rallado
100 g de queso cremoso en cubos
Huevo batido
Azúcar, opcional
La masa empieza con una corona de 500 gramos de harina. Poner la sal en los bordes y volcar en el centro la grasa derretida junto con el agua caliente; amasar hasta conseguir un bollo liso. Dejarlo reposar durante 30 minutos. Después, dividirlo en 24 bollitos de 30 a 35 gramos, dejarlos descansar y estirarlos hasta obtener discos de 12 centímetros de diámetro.
El relleno se inicia rehogando una cebolla picada y dos cebollas de verdeo en manteca, hasta que estén tiernas. Espolvorear tres cucharadas de fécula y añadir media taza de leche tibia mientras se revuelve de manera constante. La mezcla funciona como base cremosa y aporta una textura untuosa y estable antes de incorporar el resto de los ingredientes.
Los granos de cuatro choclos se incorporan a esa base y se procesan levemente para conservar parte de la textura original. La procesadora de mano es fundamental para lograr la untuosidad sin volver completamente lisa la preparación. Sumar 250 gramos de puré de calabaza, 100 gramos de queso rallado y 100 gramos de queso cremoso en cubos; mezclar hasta integrar.
El relleno debe enfriarse por completo antes de usarlo. Luego, rellenar los discos, repulgar y pintar con huevo batido; el enfriado evita que la masa se rompa durante el armado. Espolvorear azúcar de manera opcional y cocinar en horno fuerte hasta obtener un dorado crocante, ya que la receta no precisa temperatura ni tiempo exactos. Maru Botana definió el secreto de la mezcla: “La clave es la combinación del choclo con el puré de calabaza, que aporta suavidad y un leve dulzor”. Una receta casera que tenés que probar sí o sí.
