RECETAS

Ajos confitados: el paso a paso de la receta que cambia tus comidas

 

Un frasco listo para realzar cualquier comida.

 
Receta
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(BUENOS AIRES).- La receta de ajos confitados al horno permite transformar el sabor picante del ajo en un untable suave, aterciopelado y muy aromático. Se prepara con 10 minutos de trabajo y entre 45 y 50 minutos de horno, y puede conservarse durante un mes en la heladera si se guarda correctamente.

El ajo confitado sirve para resolver distintas comidas sin tener que cocinar una preparación nueva desde cero. Podés usarlo para perfumar salsas, pizzas caseras, focaccias, dips, sopas crema, guisos, cremas o incluso para untar sobre un pan de sándwiches.

La elección de los ajos define buena parte del resultado. Conviene usar cabezas bien frescas, cerradas y sin indicios de brotes. Los dientes deben pelarse y mantenerse enteros para que puedan cocinarse lentamente dentro del aceite sin desarmarse antes de tiempo.

INGREDIENTES para esta receta

  • 3 cabezas de ajo peladas, con los dientes enteros

  • Aceite de oliva, cantidad necesaria para cubrir

  • 2 ramitas de romero o tomillo fresco

  • 1 hoja de laurel

  • 1 cucharadita de pimienta en grano

  • 1 pizca de sal gruesa

La preparación comienza al acomodar todos los dientes de ajo pelados en una asadera pequeña o en un recipiente apto para horno. Agregar la sal gruesa, la pimienta en grano, las ramitas de romero o tomillo y la hoja de laurel. Cubrir por completo con aceite de oliva: los dientes tienen que quedar totalmente sumergidos.

El horno debe estar bien bajo, entre 100 °C y 120 °C, para que los ajos se cocinen despacio. El tiempo indicado es de 45 a 50 minutos, aunque el punto se reconoce por la textura: tienen que quedar tan tiernos que puedan aplastarse fácilmente con un tenedor. No deben freírse ni dorarse demasiado, porque la idea es obtener una pulpa suave y de sabor más dulzón.

El enfriado es parte de la conservación. Una vez terminada la cocción, dejar que los ajos pierdan temperatura y pasarlos a un frasco de vidrio limpio junto con su aceite aromático. Guardarlos siempre sumergidos en ese aceite y dentro de la heladera; de esa manera, duran un mes.

Los usos de esta preparación son amplios. Podés pisar los ajos y mezclarlos con mayonesa, salsa de tomate, pesto, vinagretas o dips de yogur. También podés agregarlos al procesar una sopa crema, incorporarlos a un guiso o una crema, o untarlos sobre la base de una pizza o la masa de una focaccia. Para cambiar el sabor de un guiso o una crema, alcanza con uno o dos dientes. Probá esta receta y tené siempre un frasco listo para levantar cualquier comida.