(BUENOS AIRES).- Marisa Cortéz comparte una receta que vuelve a poner los huevos rellenos en el centro de la mesa: huevos rellenos calientes y gratinados, una idea rendidora y cremosa para las noches frescas.
“No se comen solo en verano: con salsa y al horno, se prepara una comida completa”, explica la cocinera. La propuesta cambia el clásico relleno frío por una versión tibia con pollo desmenuzado, salsa de tomate y una bechamel gratinada que queda crocante por fuera y bien jugosa adentro. Se puede llevar a horno tradicional o freidora de aire, y alcanza para 4 porciones.
INGREDIENTES
8 huevos grandes
3 muslos de pollo
1 cebolla grande
300 ml de salsa de tomate
Aceite de oliva, sal y pimienta a gusto
50 g de manteca
50 g de harina de trigo
620 ml de leche entera
½ cdta. de nuez moscada molida
Queso rallado para gratinar
Perejil fresco para decorar
Arrancá por los huevos: cocinalos en agua hirviendo durante 10 minutos, pasalos por agua fría, pelalos y cortalos a la mitad a lo largo. Retirá las yemas con cuidado y reservá.
Para el relleno, dorá los muslos de pollo en una sartén con un chorrito de aceite, sal y pimienta hasta que estén bien cocidos. Desmenuzalos en hebras finas. En la misma sartén, rehogá la cebolla picada hasta transparentar, incorporá el pollo, la salsa de tomate y la mitad de las yemas cocidas pisadas. Mezclá a fuego suave hasta lograr un relleno jugoso.
La bechamel se hace en un ratito: derretí la manteca en una cacerola, sumá la harina y cociná un minuto revolviendo. Agregá la leche de a poco sin dejar de batir para que no se formen grumos. Condimentá con sal, pimienta y la nuez moscada, y cociná hasta que espese.
Rellená generosamente las claras con la mezcla de pollo y acomodalas en una fuente apta para horno o freidora de aire. Cubrí con la bechamel caliente, espolvoreá con queso rallado y las yemas restantes desmenuzadas. Llevá a horno fuerte o freidora a 200 °C durante 8 a 10 minutos, hasta que el queso esté dorado y burbujeante. Decorá con perejil fresco picado y serví bien caliente.
Cortéz detalló que los huevos duros, el tuco de pollo e incluso la bechamel —guardada con un film en contacto para que no forme costrita— se pueden preparar con anticipación y conservar en la heladera, para armar el plato y servirlo recién horneado. Un tip que salva la organización cuando hay poco tiempo.
La receta, cremosa y bien argentina, se convierte en el plato de confort definitivo para las noches de frío. La receta está pensada para resolver una cena completa con ingredientes que suelen estar siempre en la heladera.
