ESPECTÁCULO

Un pollo, tres recetas: la estrategia para comer rico y ahorrar

 

Tres platos, un solo pollo: el truco de la cocinera para estirar el presupuesto.

 
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(BUENOS AIRES).- “Aunque comprar pollo trozado pueda ahorrar tiempo y trabajo, comprar el pollo entero es un 30% más económico que adquirir las presas por separado”, explicó Marisa Cortéz, cocinera y redactora especializada, al presentar una fórmula sencilla para estirar el presupuesto sin resignar variedad en la mesa. La receta central es simple: con un solo pollo se arman tres platos distintos para cuatro personas.

Con un pollo de peso medio, de aproximadamente 2,5 kg, se pueden resolver tres preparaciones completamente distintas que alcanzan para cuatro personas. La clave está en un trozado estratégico que separe la pieza en tres partes principales para aprovechar cada corte en su punto justo.

Las pechugas se deshuesan y se reservan para una cocción rápida en sartén; las patas y los muslos son ideales para cocciones prolongadas al horno o en cazuela; y la carcasa, las alas y el hueso del tórax tienen “la cantidad justa de carne adherida y colágeno para dar sabor a un caldo reconfortante”, según detalló Cortéz.

Para la primera receta, un wok exprés con vegetales, cortá las pechugas en cubos de 2 cm y dorálas a fuego fuerte en un wok o sartén grande con un hilo de aceite durante 5 minutos. Retiralas, salteá en el mismo fuego una cebolla, un morrón y un zapallito en tiras por 4 minutos, y volvé a incorporar el pollo con 4 cucharadas de salsa de soja. Cociná 2 minutos más e integrá todo. Podés servirlo solo o sobre arroz blanco.

La segunda vuelta convierte las patas y los muslos en una cazuela al horno con papas. Colocá las cuatro presas en una asadera junto con papas cortadas en cuñas, cebolla en pluma y ajo picado. Condimentá con aceite de oliva, jugo de limón, orégano, sal y pimienta. Llevá a horno precalentado a 190 °C durante 45 a 50 minutos y da vuelta las presas a mitad de la cocción hasta que la piel quede bien dorada y las papas tiernas.

La tercera opción es una sopa casera de pollo y fideos. Poné en una olla alta la carcasa trozada, las alas, una zanahoria en rodajas, una vara de apio o puerro, una hoja de laurel y un litro y medio de agua. Llevá a hervor, bajá el fuego al mínimo y cociná destapado 40 minutos, retirando la espuma que se forma en la superficie. Colá el caldo, rescatá la carne adherida a los huesos, devolvela a la olla, ajustá la sal y agregá 100 gramos de fideos munición o cabellos de ángel. Cociná entre 5 y 7 minutos y serví bien caliente.

Los secretos para que rinda al máximo

El rendimiento empieza en la compra. Cortéz recomendó: “Comprá un pollo fresco, antes que congelado, que suele soltar mucha agua en la cocción, lo que hace que rinda menos y quede menos sabroso”. Una vez trozado, guardalo en recipientes bien tapados en la heladera y cocinalo lo antes posible. El caldo que sobre lo podés congelar para usarlo como base de guisos, arroces o una sopa rápida en otro momento. Tres recetas, un solo pollo y el gusto de comer variado toda la semana.