(BUENOS AIRES).- “No lleva manteca, se prepara con ingredientes que seguramente ya tenés en casa”, describe la receta de la torta de aceite esponjosa que se volvió un clásico rendidor. Queda alta, húmeda y muy suave, ideal para acompañar el mate, el café o el desayuno.
La preparación es simple y económica, y esta receta admite un montón de variantes para cambiarle el sabor cada vez que la hagas: podés sumarle ralladura de limón o de naranja, esencia de vainilla o incluso chips de chocolate.
Ingredientes
3 huevos
200 g de azúcar
100 ml de aceite
200 ml de leche
300 g de harina leudante
1 cucharadita de esencia de vainilla
Ralladura de limón o naranja (opcional)
Precalentá el horno a 180 °C y enmantecá o aceitá un molde de unos 24 centímetros. Batí los huevos con el azúcar hasta que la preparación esté clara y bien espumosa: en ese paso incorporás el aire que después le va a dar esponjosidad. Agregá el aceite en forma de hilo sin dejar de batir, sumá la leche y la esencia de vainilla.
Tamizá la harina leudante e integrála con movimientos suaves, de abajo hacia arriba, hasta conseguir una mezcla homogénea. Si querés, es el momento de añadir la ralladura cítrica. Volcá todo en el molde y horneá entre 40 y 50 minutos. Pasada la primera media hora no abras la puerta del horno para que no pierda volumen. Retirala cuando al pincharla con un palillo salga limpio y dejála enfriar antes de desmoldar.

El truco de esta torta de aceite esponjosa está en batir muy bien los huevos con el azúcar desde el arranque. “Para lograr una textura bien aireada, es importante batir muy bien los huevos con el azúcar al comienzo de la preparación”, señala la receta. Ese aire que se genera es el que la hace crecer y le da la textura aireada que tanto gusta. Respetar los 30 minutos sin abrir el horno es la otra clave para que no se baje.
Una vez fría, guardála en un recipiente hermético o cubierta con film. Se mantiene esponjosa a temperatura ambiente durante tres o cuatro días. También se puede freezar en porciones y tener lista para las ganas de algo dulce.
Probála con el mate de la tarde o con un café bien caliente. Es de esas recetas rendidoras que una vez que las hacés te quedan para siempre.
