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Ascacibar, el «delantero» más letal de Boca: cinco goles en seis partidos

 

El volante volvió a aparecer en el área y sostiene una racha que sorprende a todo Boca.

 
Santiago Ascacibar
Santiago Ascacibar

(BUENOS AIRES).- “Porque hoy es el mejor centrodelantero de Boca del momento y, acaso, del fútbol argentino”, escribió Sergio Maffei al describir el presente de Santiago Ascacibar, que volvió a marcar para Boca ante Recoleta FC y puso el 1-0 parcial en el Defensores del Chaco, por la Copa Sudamericana. El volante llegó a cinco goles en seis partidos y alcanzó su octavo gol con la camiseta de Boca.

Santiago Ascacibar volvió a castigar a Recoleta en los dos cruces de la serie. “El Ruso lo hizo de nuevo. Contra Recoleta, como en la ida, marcó el primero de Boca”, escribió Maffei. En el encuentro de ida había hecho el 1-1 parcial en el arranque del segundo tiempo; aquel tanto ayudó a que el equipo del Vasco empezara a levantar y terminara ganando 3-1, resultado que le dio la ventaja para el partido disputado en Paraguay.

El partido contra Platense mostró que su aporte no depende únicamente de convertir. “Claro, contra Platense no convirtió, pero asistió a Merentiel para el empate”, señaló Sergio Maffei. La jugada tuvo un detalle específico y también fue destacada por el autor: “Aquel pase gol a la Bestia fue de cabeza”. Así, Ascacibar participó de una acción decisiva aun cuando no sumó otro tanto a su cuenta.

La camiseta número 25 quedó en el centro de la discusión por su transformación. “Ya no le queda bien la 25. Es un número que no lo identifica”, escribió Maffei, antes de proponer: “Santiago Ascacibar, a esta altura, debería llevar la 9 de Milton Giménez”. La idea resume el contraste: Ascacibar es volante, pero sus apariciones en el área hicieron que se lo presente como el mejor nueve de Boca del momento, aunque esa no sea su posición natural.

La seguidilla letal de Santiago Ascacibar

La seguidilla goleadora de Santiago Ascacibar empezó con un gol ante Newell’s, continuó frente a Estudiantes y Vélez, y sumó dos capítulos contra Recoleta FC. “Lo hizo ante Newell’s, repitió frente a Estudiantes (con ley del ex incluida), la siguió con Vélez y ahora por duplicado ante Recoleta”, detalló Maffei. El tanto ante Estudiantes tuvo, así, el condimento de haber sido contra un club con el que se lo vincula futbolísticamente.

El área se convirtió en un territorio habitual para el volante. Sergio Maffei lo describió como “Un goleador implacable. Demoledor. Con un olfato casi Palermiano para saber dónde tener que ubicarse para definir”. La descripción apunta a un jugador que se mueve entre centrales y nueves para esperar el rebote, la segunda pelota o el espacio libre dentro del área. Contra Vélez tuvo otra oportunidad que pegó en el palo y, en la ida ante Recoleta FC, dispuso de otras tres además de la que convirtió.

La era Arruabarrena también refleja el peso de esta racha. “El Vasco apostó por su continuidad desde de un arranque en el que lo dejó en el banco en la idea del repechaje con O’Higgins”, escribió Maffei. Después, el entrenador sostuvo al volante y “el Ruso le devolvió la confianza con goles”. En el registro de la era Arruabarrena, Ascacibar figura como el máximo artillero, con cinco goles en nueve partidos.

La comparación con Martín Palermo aparece ligada a la manera en que Ascacibar lee las jugadas. “Algo del Titán tiene: juega con la azul y oro y nació en Estudiantes”, escribió Maffei. La referencia combina su presente en Boca con su vínculo futbolístico con Estudiantes y con una capacidad cada vez más visible para ubicarse antes de la definición.

El cambio de rol se resume en otra definición: “Ya no es solamente el volante que corre, mete y recupera. Ahora también llega, define y aparece cuando Boca necesita… ¡goles!”, escribió Maffei. El autor también afirmó: “Sí, está en todos los goles. Los haga o no. Tremendo.” El 1-0 parcial ante Recoleta FC, el segundo tanto de la serie y el octavo de Ascacibar con Boca, dejó esa transformación reflejada en el marcador.