(BUENOS AIRES).- Son el antojo perfecto: se arman en minutos y esperan en el freezer.
«No van a durar mucho en el freezer, porque son tan ricos», resume la presentación de esta receta de bocaditos helados de banana y dulce de leche que viene ganando adeptos. Se preparan en casa con poquitos ingredientes y en pocos minutos, y después sólo hay que dejarlos que se congelen. Quedan del tamaño perfecto para resolver un antojo, acompañar el café o sacar cuando llegan visitas.
Lo mejor es que son una alternativa fresca, ideal ahora que la primavera pide sabores más livianos que las golosinas de siempre. Como se guardan en el freezer, siempre tenés un dulce a mano para cuando aparezca el antojo. Y al ser bocaditos chicos, cada porción es justa: suficiente para darse el gusto sin pasarse.

Los ingredientes de la receta
Para hacer estos bocaditos helados necesitás solamente cuatro elementos, todos fáciles de conseguir en cualquier almacén o supermercado:
2 bananas
100 g de dulce de leche repostero
200 g de chocolate (con leche, amargo o blanco)
1 cda. de manteca de maní
La preparación arranca por lo más simple: pelar y cortar las bananas en rodajas de 1 cm de espesor. Después se cubre la mitad de las rodajas con dulce de leche repostero y se forman unos «alfajorcitos», uniéndolas con las otras rodajas de banana. Un detalle que ayuda: si tenés una manga pastelera para aplicar el dulce de leche, queda todo más prolijo.
El siguiente paso es el chocolate. Hay que ponerlo en un recipiente apto para microondas y derretirlo a temperatura media, con tiempos de a 30 segundos, para que no se queme. Cuando está casi derretido, se le añade la manteca de maní y se mezcla muy bien. Ese toque le da una textura cremosa y un sabor distinto al baño clásico.
Con el chocolate listo, llega la parte más divertida. Hay que bañar los alfajorcitos de banana en el chocolate derretido con la ayuda de dos tenedores, y colocarlos en una placa o plato para llevarlos directo al freezer. El tenedor permite cubrirlos de manera pareja y retirarlos sin que se desarmen.
En 30 minutos están listos para consumir, o guardar en una bolsa o recipiente rígido y disfrutarlos cuando quieras. La receta está inspirada en la cuenta @recetasdepilu, y de ahí pasó a difundirse entre quienes buscan postres rápidos sin horno. El truco está en la paciencia del frío: respetar esa media hora en el freezer es lo que asegura que el chocolate quede firme y el centro bien helado.
El consejo final es no complicarse con la presentación: aunque los alfajorcitos salgan imperfectos, una vez bañados y congelados vuelan de la mesa. Una receta simple, económica y que se vuelve adictiva. Tenés que probarlas sí o sí.
