(BUENOS AIRES).- «Cocinar para una sola persona puede dar pereza, pero hay pequeños trucos que ayudan mucho a no terminar con algo aburrido o pidiendo una pizza», planteó Marisa Cortéz al presentar una propuesta pensada justo para ese caso: cinco mini recetas que parten de una base común de arroz. La mecánica es simple: cocinás de una vez y después combinás. Cada receta toma como punto de partida 1 taza de arroz ya cocido y guardado en la heladera, listo para convertir en cena en minutos.
El arroz —puede ser blanco, integral o yamaní— funciona como lienzo de casi cualquier preparación. Por su sabor neutro y lo abundante que resulta el plato, se presta para combinarlo de mil maneras y armar tanto platos calientes como fríos, nutritivos y bien rendidores. La recomendación es cocinarlo y guardarlo en un recipiente hermético en la heladera: ese es el punto de partida perfecto para almuerzos o cenas exprés en cualquier momento.

Antes de las combinaciones, hay tres secretos para que la base quede perfecta y dure. Primero, la cocción al dente, con abundante agua y sal, hasta que el grano esté firme. Cortéz explicó que si se pasa de cocción, al saltearlo después con los añadidos se va a volver una pasta. Segundo, el enfriado rápido: apenas lo colás, hay que estirarlo en una bandeja limpia para que pierda vapor antes de guardarlo; así se evita que se apelmace y se contamine.
Cinco combinaciones para toda la semana

La versión proteica lleva media lata de atún al natural, un huevo poché, espinaca al ajo y aceite de oliva. Se doran los ajos, se suma la espinaca hasta que se reduzca, se hace el huevo poché tres minutos en agua hirviendo con un chorrito de vinagre y se arma el plato con el arroz caliente, el atún desmenuzado y el huevo tibio arriba. La española, en cambio, arranca con un chorizo fresco sin piel desmenuzado en sartén caliente; en la misma grasa se saltean media cebolla, medio morrón rojo y medio zuchini, y al final se mezcla el arroz frío directo en la sartén para que absorba todo el sabor.
El salteado tex-mex combina 100 gramos de carne picada o en tiras finas con tres cucharadas de choclo y tres de porotos negros cocidos, condimentados con comino y pimentón. Se dora la carne a fuego fuerte, se incorporan los agregados solo para tomar temperatura y se revuelve dos minutos con el arroz a fuego vivo; si querés, un chorrito de limón lo termina. La opción asiática es un wok exprés de media pechuga de pollo en cubos y una taza de arbolitos de brócoli blanqueados, con dos cucharadas de salsa de soja: todo saltea a fuego máximo durante dos minutos y se espolvorea con semillas de sésamo.
Para los días de calor, la quinta propuesta es una ensalada tibia de salmón, palta y queso. Lleva media lata de salmón —o sobras de pollo desmenuzado—, media palta en cubos, 50 gramos de queso cremoso o port salut en dados y aceitunas negras picadas. Se tibia el arroz unos segundos en el microondas, se combina todo en un bol y se adereza con aceite de oliva, jugo de limón, sal y pimienta negra recién molida.
Un último consejo a la hora de usar la base: desgraná el arroz con un tenedor antes de sumarlo a la sartén o al recipiente, para que quede suelto y no se forme un bloque. Con una taza cocida y estas cinco ideas, la cena de cualquier día queda resuelta sin esfuerzo. Una receta simple que se vuelve adictiva: tenés que probarlas sí o sí.
