(BUENOS AIRES).- La pizza en sartén se prepara sin levadura y sin prender el horno: la masa se cocina sobre la hornalla y queda con una base dorada y crocante. Esta receta rinde una pizza mediana y puede resolver la cena del domingo o cualquier día de la semana.
Ingredientes
1 taza de harina leudante, o harina común con 1 cucharadita de polvo de hornear
1/2 taza de agua tibia
2 cucharadas de aceite de oliva o de girasol
1/2 cucharadita de sal fina
1/2 taza de salsa de tomate condimentada
150 g de queso cremoso o muzarella
Orégano a gusto

La harina leudante permite evitar la levadura; si usás harina común, sumale el polvo de hornear indicado. Para completar la masa, mezclá el agua tibia con el aceite y la sal. La salsa condimentada y el queso se agregan después, cuando la base ya tuvo su primera cocción.
Para unir la masa, colocá la harina y la sal en un recipiente, incorporá el agua tibia y el aceite, y mezclá con un tenedor durante un minuto. La idea es formar un bollo tierno y maleable, sin trabajarlo de más: no hace falta amasar. Así queda lista para estirar directamente en la sartén.
Aceitá generosamente una sartén antiadherente. Pasá los dedos por un poco de aceite y estirá la masa desde el centro hacia los bordes, hasta cubrir la superficie. Cocinala a fuego medio-bajo durante 3 a 4 minutos, hasta que la base esté dorada y haga piso; ese paso le da la textura crocante.

Dala vuelta con cuidado, como si fuera un panqueque, y apagá el fuego por un instante para distribuir la salsa y el queso. Hacelo rápido para que los ingredientes queden repartidos sobre la masa antes de volver a cocinarla. Después tapá la sartén y prendé la hornalla a fuego bajo.
Dejala tapada entre 4 y 5 minutos, hasta que el queso se derrita por completo. Para terminar, podés sumar orégano o un hilo de aceite de oliva antes de servirla caliente. Si elegís el queso, buscá uno que se derrita bien y no largue mucha agua; también podés mezclar queso semiduro rallado con cremoso o muzarella.
El pesto y las aceitunas en rodajas son otras opciones para agregar en el último minuto de cocción. Para acompañar, podés servir una ensalada de radicheta con ajo o un mix de lechugas y albahaca; también queda bien coronar la pizza con rúcula, ajo y aceite de oliva. Si querés preparar dos, duplicá las cantidades: la receta propone hacerlas en el horno, sin amasar ni esperar. Esta receta permite resolver una comida con ingredientes simples y sin encender el horno.

