(BUENOS AIRES).- “Aprovechá la temporada de frutillas con este postre liviano, bajo en grasas, súper cremoso y económico”, escribió Marisa Cortéz. La mousse helada de frutillas se publicó el 3 de octubre de 2026 y propone una receta sin crema ni huevos, con leche en polvo para lograr una textura cremosa.
Cortéz explicó el recurso que distingue esta preparación: “A diferencia de otras recetas de mousse que logran su cremosidad con batidos de huevos, leche condensada, crema de leche o gelatina, aquí la magia está en un ingrediente liviano y accesible: la leche en polvo”. La receta permite elegir leche en polvo entera o descremada y endulzar con azúcar o edulcorante, según el gusto.
Ingredientes
2 tazas de frutillas lavadas y congeladas
1/2 taza de leche en polvo, entera o descremada
1/4 taza de agua helada
Edulcorante o azúcar, a gusto
Unas gotas de jugo de limón

La fruta tiene que estar congelada y el agua, bien fría. “Las claves de esta receta son las frutas congeladas y el agua helada”, señaló Cortéz. Esos ingredientes se combinan con la leche en polvo para formar la base de la mousse.
Para prepararla, colocá las frutillas congeladas en el vaso de una licuadora o procesadora. Sumá la leche en polvo, el agua helada, unas gotas de jugo de limón y el endulzante que hayas elegido. La receta no fija cantidades para el azúcar o el edulcorante: se agregan a gusto.
Procesá a velocidad máxima y hacé pausas breves si necesitás acomodar la fruta. En pocos minutos, la mezcla toma una consistencia aireada y firme. “En pocos minutos, la leche en polvo junto con la fruta congelada montará una crema aireada, firme y muy suave”, escribió Cortéz; no se indica un tiempo exacto de procesado.

La mousse se sirve inmediatamente en copas o vasos individuales, sin esperar a que repose. Para terminar, podés sumar frutillas frescas fileteadas por encima. La propuesta también se puede ajustar con leche en polvo descremada y sin azúcar añadido, de acuerdo con las opciones previstas en la receta.
La fórmula admite otras frutas, siempre congeladas antes de procesarlas. Cortéz indicó que se puede probar con duraznos o damascos pelados, arándanos, mangos o bananas bien maduras, y que conviene cortarlos en cubos o trozos pequeños antes de congelarlos. “La única regla de oro es que la fruta esté bien congelada al momento de licuar para que, al chocar con la leche en polvo y el agua helada, monte esa crema sostenida, fresca y libre de materia grasa.” Si tenés fruta congelada a mano, podés probar esta receta en casa.

