(BUENOS AIRES).- “Una lata de duraznos rinde por lo menos para 3 preparaciones que le ponen el toque dulce al menú sin esfuerzo”, escribió Marisa Cortéz. La receta reúne cinco ideas de meriendas y postres con duraznos en almíbar: hay un budín, facturitas, copitas, tartitas rústicas y tostadas francesas.
Marisa Cortéz propuso aprovechar la fruta y variar su uso: “Si picás, procesás y sabés distribuir las mitades estratégicamente, podés resolver varias meriendas y postres completamente diferentes con una sola lata.” También explicó cómo usar el jugo de conserva: “Además, el almíbar de la lata es oro líquido: se aprovecha en cada preparación para humedecer masas, caramelizar o endulzar sin agregar azúcar extra.”

El budín húmedo de naranja con duraznos lleva tres mitades de fruta, dos tazas de harina leudante, tres huevos, una taza de azúcar, media taza de aceite neutro, jugo y ralladura de una naranja y tres cucharadas de almíbar. Primero hay que batir los huevos con el azúcar y el aceite hasta que espumen; después se incorporan la naranja, el almíbar y la harina tamizada en dos tandas. Los duraznos, cortados en cubos y pasados ligeramente por harina, se colocan entre dos capas de mezcla en una budinera enmantecada. Esta receta se hornea a 180 °C durante 40 minutos.
Las facturitas exprés de ricotta y durazno se preparan con dos mitades de fruta, seis tapas de empanada, 150 gramos de ricotta, dos cucharadas de azúcar, una cucharadita de esencia de vainilla y un huevo para pintar. La ricotta se mezcla con el azúcar y la vainilla; luego se pone una cucharada en el centro de cada tapa y se agregan dos o tres láminas finas de durazno. Hay que plegar los bordes hacia adentro, dejando el centro a la vista, y pintar la masa con huevo batido. Van al horno a 200 °C entre 12 y 15 minutos, hasta que queden doradas.

Las copitas de galletitas, crema y almíbar combinan dos mitades de durazno, un paquete chico de galletitas de vainilla, 150 gramos de queso crema, dos cucharadas de azúcar impalpable y almíbar en cantidad necesaria. El queso crema se bate con el azúcar y unas gotas de esencia de vainilla, mientras los duraznos se cortan en cubitos. En vasos transparentes se arma una base de galletitas picadas, se humedece con almíbar y se alternan capas de crema y fruta. Se sirven bien frías.
Las tartitas rústicas de durazno llevan dos mitades de fruta, cuatro tapas de empanada, dulce de leche repostero o crema pastelera y una cucharada de azúcar mascabo o común. Se estira apenas cada tapa y se coloca una cucharada de dulce de leche en el centro, dejando libres los bordes. Encima se acomodan los duraznos fileteados en forma de abanico; después se pliega la masa hacia adentro y se espolvorea azúcar sobre la fruta. Se hornean a 200 °C durante 12 minutos, hasta que caramelicen.
Las tostadas francesas con duraznos caramelizados se hacen con tres mitades de fruta, cuatro rodajas de pan lactal o criollo del día anterior, un huevo, media taza de leche, una cucharada de manteca, tres cucharadas de almíbar y una cucharadita de canela. Se bate el huevo con la leche y una pizca de canela, se pasan las rodajas de pan por la mezcla y se doran en la mitad de la manteca. En la misma sartén se cocinan los duraznos con el resto de la manteca y el almíbar durante dos minutos, hasta que la salsa espese. Esta receta se sirve caliente, con la fruta y el caramelo por encima.
