(BUENOS AIRES).- “El súper bizcochuelo no lleva harina, sino 8 huevos, 250g de chocolate y se cocina sobre una bandeja con agua”, anunció Jordi Cruz en sus redes sociales. El chef catalán compartió una de esas recetas que parten la historia de la pastelería casera en dos: un bizcochuelo proteico, de textura aireada y sin una pizca de harina, apto para celíacos y para cualquier antojo de tarde.
Cruz asegura que la verdadera magia está en simplificar. “Las texturas perfectas se logran con pasos muy simples”, explicó. La preparación obtiene su estructura del aire que se incorpora al batir las yemas y las claras por separado, y de un detalle que pocos usan en casa: una bandeja con agua caliente en el piso del horno. Ese vapor mantiene la humedad y evita que la superficie se agriete.
Ingredientes
8 huevos (separadas las yemas de las claras)
250 g de chocolate negro al 70% de cacao
50 g de azúcar (dividida en dos partes)
100 g de manteca (mantequilla)
Preparación, paso a paso
Precalentar el horno a 160 °C y colocar una bandeja con agua caliente en la parte baja.
Batir las yemas con la mitad del azúcar hasta que la mezcla quede espumosa y blanquecina.
Derretir el chocolate junto con la manteca en el microondas, en intervalos cortos y removiendo para que no se queme.
Montar las claras: batirlas en un bol limpio y, cuando empiecen a formar espuma, agregar el azúcar restante. Continuar batiendo hasta lograr un merengue firme y brillante.
Incorporar el chocolate fundido a las yemas batidas y mezclar.
Agregar el merengue con movimientos suaves y envolventes, para no perder el aire.
Verter la preparación en un molde enmantecado o forrado con papel para horno. Alisar la superficie y llevar al horno en la misma bandeja con agua. Cocinar durante 50 minutos.
Dejar enfriar a temperatura ambiente antes de desmoldar, así la textura se asienta de forma natural.
El bizcochuelo se conserva en la heladera hasta 4 días en un recipiente hermético, y también se puede congelar envuelto en film hasta un mes. La receta rinde entre 8 y 10 porciones, y cada una aporta alrededor de 225 calorías, con 7 gramos de proteína, 16 de grasas y 12 de carbohidratos. Es ideal para acompañar con una crema batida, una bocha de helado de vainilla o simplemente un café bien cargado.
Para Cruz, esta receta viene a derribar la creencia generalizada de que una torta o un bizcochuelo dependen sí o sí de la harina, algo que él mismo calificó como un mito. Un dato que refuerza la idea de que, con pocos ingredientes y técnica justa, se puede llegar a un postre que vuela.
