(BUENOS AIRES).- Boca sufrió hasta el final y avanzó por penales a los octavos de final de la Copa Sudamericana 2026, al imponerse 4-3 en la tanda frente a O'Higgins después de perder 1-0 en los 90 minutos. El equipo de Rodolfo Arruabarrena dejó una imagen tan pobre que las críticas volvieron a encenderse, y la clasificación no alcanzó a tapar las dudas que arrastra el plantel.
El desarrollo del partido en Chile mostró a un Boca ampliamente superado. O'Higgins manejó el ritmo, ganó la batalla en el mediocampo y generó las situaciones más claras del encuentro. Boca, en cambio, mostró enormes dificultades para controlar el juego y ofreció muy pocas respuestas en ataque. Solo la falta de eficacia del conjunto chileno evitó que la serie se liquidara antes de la tanda decisiva.
La definición por penales fue tan dramática como lo que había ocurrido durante el tiempo reglamentario. El arquero Montero detuvo el remate de Paves y, más tarde, Vecino envió su disparo por encima del travesaño. Esos dos errores inclinaron la balanza a favor del Xeneize, que pudo festejar a pesar del fallo de Aranda: el defensor quiso picar la pelota en plena tanda y el arquero rival le adivinó la intención y le contuvo el disparo sin problemas.
La jugada de Aranda desató críticas inmediatas. En un momento de máxima tensión, el defensor apostó por un recurso de altísimo riesgo que no prosperó. La decisión reabrió el debate sobre la conveniencia de ese tipo de definiciones en una instancia tan límite, aunque el error no impidió que Boca sostuviera la ventaja y terminara celebrando el pase.
Con el boleto asegurado, Boca ya sabe que en octavos de final se medirá con Recoleta. La serie va a exigirle una versión completamente distinta a la que exhibió ante O'Higgins, porque el nivel mostrado hasta ahora no alcanza para aspirar a pelear el título de la Copa Sudamericana.
Las falencias futbolísticas fueron tan marcadas que cuesta imaginar al equipo sosteniéndose en rondas más exigentes. El conjunto de Arruabarrena volvió a depender de acciones individuales y de la eficacia desde los doce pasos para seguir con vida, un escenario muy difícil de repetir contra rivales de mayor jerarquía. Durante los 90 minutos, el equipo perdió la batalla en el mediocampo y ofreció pocas respuestas en ataque, mientras O'Higgins contó con oportunidades para ampliar la ventaja. Si mantiene este funcionamiento, el equipo va a recibir muchos golpes y va a perder más de lo que gane en lo que queda del camino continental.
El alivio por la clasificación no puede transformarse en un espejismo. Boca sigue en carrera en la Copa Sudamericana, pero el desafío inmediato es convertir el sufrimiento de esta serie en un punto de partida sólido para llegar fortalecido al duelo frente a Recoleta. Si no corrige el rumbo con urgencia, la ilusión copera corre el riesgo de apagarse muy rápido.
