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“No logró anticipar el cabezazo”: la noche negra de Montero en Riestra

 

El arquero colombiano falló en todos los tantos del local en Bajo Flores

 
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(BUENOS AIRES).- Boca cayó 3-0 ante Deportivo Riestra y Álvaro Montero quedó en el ojo de la tormenta: su responsabilidad directa en los tres goles del local encendió las alarmas en el arco xeneize y dejó al colombiano como uno de los grandes apuntados de la noche en Bajo Flores.

El equipo de Fernando Gago mostró fallas defensivas, poca reacción y escasa profundidad ofensiva a lo largo de los 90 minutos. Riestra llegó apenas tres veces con peligro y convirtió en todas sus oportunidades, una estadística que refleja la contundencia del rival pero también los problemas que tuvo Boca para sostenerse desde el fondo. Montero no pudo responder en los momentos clave.

Tres goles, tres errores puntuales

El primer tanto llegó por un centro al área que encontró a Braian Sánchez en una posición favorable. Montero salió tarde y no logró anticipar el cabezazo, una indecisión que costó el 1-0 y dejó al arquero expuesto en una acción donde Boca necesitaba seguridad.

La segunda conquista nació de una pelota parada y una serie de rebotes dentro del área. Antony Alonso remató y el colombiano no consiguió desviar el disparo, lo que profundizó la sensación de inseguridad defensiva que acompañó al equipo durante toda la primera parte.

La imagen más cruda fue el tercero: Alexander Díaz protagonizó una corrida desde su propio campo, avanzó ante varios jugadores de Boca y definió con una pelota picada por encima del arquero. Montero salió a destiempo y no logró evitar una definición que terminó de sentenciar el partido y generó un fuerte impacto entre los hinchas.

La responsabilidad del resultado fue colectiva. Boca falló en la marca, perdió duelos, no controló las transiciones de Riestra y tampoco encontró soluciones en ataque. Sin embargo, el rendimiento de Montero quedó marcado porque el puesto de arquero exige respuestas incluso cuando el equipo atraviesa dificultades.

La camiseta de arquero de Boca tiene una exigencia especial. Históricamente, el club necesitó contar con futbolistas capaces de transmitir tranquilidad y aparecer en los momentos más complicados. El colombiano llegó con experiencia y antecedentes importantes, pero la derrota ante Riestra abrió interrogantes sobre su presente. Para un equipo que busca competir en instancias decisivas, contar con un arquero confiable es una condición fundamental, especialmente cuando la defensa no logra responder.

Ahora Montero tendrá revancha inmediata: el jueves, Boca enfrenta a O’Higgins en Chile en un partido determinante, donde deberá mostrar una versión diferente para recuperar la confianza. El arquero, al igual que todo el equipo, necesitará dejar atrás el golpe.

Puertas adentro, la autocrítica ya está en marcha. La caída ante Riestra dejó muchas lecciones y una de ellas apunta directamente al arco: Boca necesita recuperar la seguridad que históricamente caracterizó a sus grandes equipos. La reacción deberá llegar cuanto antes, porque la exigencia del club no permite demasiadas oportunidades.