(BUENOS AIRES).- “Quiero decir que lo de Boca hoy fue un papelón absoluto”, descargó Martín Liberman tras la goleada 3-0 que sufrió Boca ante Deportivo Riestra en el debut del Torneo Clausura.
En sus redes sociales, el periodista apuntó directamente contra la dirigencia del club. “Es el máximo responsable de esta decadencia profunda y de compleja resolución”, escribió, en referencia a una conducción que, a su criterio, acumula decisiones que arrastran al equipo hacia abajo.
El rendimiento de los futbolistas tampoco escapó a las críticas. “Jugadores sin alma ni jerarquía”, fue otra de las frases que Liberman dejó en su descargo, y que reflejó la indignación por un equipo que recibió los tres goles en el primer tiempo sin capacidad de reacción.
La imagen que dejó Boca ante Riestra fue de las más flojas del último tiempo. El equipo no tuvo respuestas en el complemento y la falta de actitud encendió todas las alarmas entre los hinchas. La fragilidad defensiva y la desconexión entre líneas quedaron expuestas desde el arranque. Los tres tantos cayeron uno tras otro en la etapa inicial y el conjunto xeneize nunca encontró la forma de meterse en partido, lo que derivó en una actuación que Liberman describió sin atenuantes como un papelón absoluto.
Para el periodista, el problema no se limita a un mal resultado o a una mala noche. Liberman sostuvo que la crisis actual es profunda y que la dirigencia carga con la mayor cuota de responsabilidad. Según expresó, se trata de una decadencia que viene de lejos y que no tiene una salida sencilla, porque involucra decisiones de fondo que exceden el rendimiento de una jornada puntual.
La caída ocurre justo antes de un compromiso de máxima exigencia. Boca debe viajar a Chile para enfrentar a O’Higgins, por la Copa Sudamericana, y necesita una reacción inmediata para que el golpe no se convierta en una crisis más profunda. El margen de error es mínimo y el equipo está obligado a mostrar una versión completamente distinta si quiere pasar de página rápido.
El entrenador Rodolfo Arruabarrena asumió la responsabilidad por la dura derrota y reconoció su preocupación por el nivel que mostró el equipo. Sus declaraciones, sin embargo, no alcanzaron para calmar un clima de malestar que creció con cada tiro de esquina mal defendido y con la impotencia del segundo tiempo, cuando Boca ni siquiera pudo descontar.
La frase de Liberman sobre si los hinchas “van a seguir aplaudiendo” refleja una discusión que atraviesa al mundo Boca: cuánto margen hay para sostener un proyecto cuando los resultados y las actuaciones no acompañan. La goleada ante Riestra volvió a poner en el centro del debate el rumbo del club y la necesidad de encontrar respuestas.
Ahora Boca tendrá que demostrar en la cancha si puede transformar este papelón en una reacción. El partido ante O’Higgins será una prueba de carácter para dejar atrás una actuación que muchos ya califican como una de las más preocupantes de los últimos tiempos.
