ESPECTÁCULO

“Se deshace en la boca”: la receta de guiso de cerdo que es un éxito

 

La bondiola, la paleta o el pechito: elegí el corte y seguí estos secretos de cocción para un guiso de invierno imbatible.

 
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(BUENOS AIRES).- La bondiola es la reina absoluta del guiso de cerdo: su grasa veteada se derrite en la cocción y deja la carne súper tierna y jugosa. Con esta receta, te contamos cómo elegir los mejores cortes, con qué combinarlos y los secretos de cocción para que el plato salga perfecto siempre.

Para un guiso exitoso, el corte que elijas hace toda la diferencia. La bondiola, con su veteado de grasa, garantiza una textura que se deshace y un sabor único. La paleta es otra opción rendidora y más económica; su colágeno se ablanda por completo en el caldo y queda espectacular.

Si te gusta el guiso con hueso, el pechito de cerdo es una bomba de sabor: el hueso le aporta un fondo intenso al caldo. Eso sí, puede soltar bastante grasa, así que conviene retirar parte antes de dorar y también sacar el excedente antes de sumar las verduras. Las costillitas, en cambio, son el corte más magro y no se bancan cocciones largas; si las vas a usar, doralas primero y agregalas recién en los últimos 10 minutos para que se cocinen con el vapor residual y no se sequen.

A la hora de armar la receta, algunas combinaciones son infalibles. Las legumbres —lentejas, garbanzos o porotos blancos— forman un clásico con el cerdo, sobre todo si usás bondiola o paleta en cubos. La calabaza y la batata realzan el dulzor natural de la carne y además ayudan a espesar el caldo de manera natural. La cebolla de verdeo y el puerro son los aromáticos que nunca pueden faltar: arrancá con una base generosa de su parte blanca.

Para darle ese extra de sabor, hay tres aliados que suman muchísimo. Reemplazá una taza del caldo por cerveza negra o roja: le va a dar un fondo amargo y caramelizado que contrasta con la grasa. Hacia el final de la cocción, disolvé una cucharada de mostaza en el caldo —es el secreto de los cocineros para realzar el cerdo— y no te olvides del pimentón ahumado y el comino, los condimentos indispensables del guiso invernal.

La cocción también tiene sus mañas. Primero sellá los cubos de carne a fuego bien fuerte en la olla con un hilito de aceite hasta que estén dorados. Retiralos, salteá los vegetales en esa misma base para aprovechar los jugos caramelizados y recién después incorporá la carne con los líquidos. Una vez que rompe el hervor, bajá la hornalla al mínimo y dejá cocinar a fuego corona por lo menos 40 a 50 minutos; el cerdo necesita ese tiempo lento para que las fibras se estiren y quede tierno.

Con esta receta, tu guiso de cerdo va a ser un éxito asegurado. Probá la versión con cerveza negra y mostaza, y vas a ver cómo la carne se deshace y el caldo agarra un sabor increíble. Un plato de invierno que te abriga y no te rompe el bolsillo.