(BUENOS AIRES).- “Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las islas Malvinas sin duda lo son”. La frase, lanzada por la portavoz del primer ministro británico Keir Starmer, reflejó el impacto diplomático que generó la bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” que la Selección Argentina desplegó tras vencer 2 a 1 a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, el miércoles 15 de julio en Atlanta.
La bandera había sido arrojada desde la tribuna y fue el mediocampista Giovani Lo Celso quien la colocó en una de las áreas, rodeado por varios compañeros. El gesto desafió las advertencias previas de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien había avisado que estaría “prohibido el ingreso de elementos que tengan algún tipo de mensaje provocativo, ya sea de contenido político o racial” y que las banderas alusivas a las Malvinas no superarían los controles.
La Casa Blanca respaldó a los jugadores de la Selección Argentina escudándose en la libertad de expresión. El director ejecutivo del grupo de trabajo para el Mundial 2026, Andrew Giuliani, respondió a la prensa con una defensa constitucional: “Creemos en nuestros derechos de la Primera Enmienda en los Estados Unidos de América”. Y remató: “tienen la capacidad de hacerlo en los Estados Unidos de América”.
La réplica británica no tardó en escalar. El gobierno de Starmer reclamó una investigación formal de la FIFA por la exhibición de la pancarta y la misma portavoz oficial sentenció: “Nuestra posición no ha cambiado. La autodeterminación corresponde a los habitantes de las islas”. El código del organismo prohíbe expresamente pancartas de naturaleza política, y en 2014 la AFA fue multada con 27.000 dólares por un incidente idéntico, aunque se descuenta que una eventual sanción no excedería un castigo económico.
El presidente Javier Milei terció en la polémica y calificó la expresión como “perfectamente válida y lícita”. “Es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos y es perfectamente válido y lícito que ellos se quieran expresar y lo hagan”, sostuvo. Sin embargo, aclaró que la cuestión de la soberanía se resolverá por la vía diplomática y separó el episodio del partido: “Son cosas distintas. Un partido de fútbol es un partido de fútbol”.
Impacto global y récord de búsquedas
La repercusión de la Selección Argentina también se midió en cifras digitales. Según Google Trends, el interés mundial por las Islas Malvinas se disparó un 2.400% en la última semana, el mayor aumento desde 2004. Términos como “Malvinas”, “Falkland” o “Las Malvinas son” lideraron las consultas, y en el Reino Unido el interés subió un 1.700% respecto de la semana anterior, con picos de hasta el 5.000% interanual en algunas franjas horarias.
La FIFA estudia el caso mientras la Selección Argentina se prepara para la final del domingo 20 de julio contra España. Cualquier definición disciplinaria se conocerá en las horas previas al partido que definirá al nuevo campeón del mundo.
