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Miguel Merentiel y el desafío de ser el nueve del Boca del Vasco

 

El uruguayo tuvo tres chances claras en el inicio y no pudo convertir: el arco parece embrujado para la Bestia.

 
Miguel Merentiel
Miguel Merentiel

(BUENOS AIRES).- Miguel Ángel Merentiel dispuso de tres ocasiones clarísimas en el inicio del partido ante Newell's, en Rosario, y no logró convertir. Boca salió decidido a golpear de entrada y casi todo pasó por los pies o la cabeza del uruguayo, que volvió a fallar en la definición.

"Miguel Ángel Merentiel siempre aparece. Es el que nunca falta, el que juega donde le toque y el que suele poner el pecho cuando Boca más lo necesita. Pero hay momentos en los que ni siquiera el esfuerzo alcanza. Y el inicio del partido ante Newell's, en Rosario, fue la muestra más clara de un presente que empieza a preocupar: la Bestia tuvo tres chances clarísimas en apenas unos minutos y no pudo convertir".

El delantero estuvo donde debía estar. Atacó el primer palo, ganó de cabeza por el medio y apareció otra vez para definir dentro del área. Ninguna de las jugadas terminó adentro, en una muestra cruda del presente que preocupa en la Ribera.

El contraste con otros pasajes de su ciclo es rotundo. Miguel Ángel Merentiel suma 57 goles en 168 partidos con la camiseta de Boca y durante tres años y medio fue el futbolista más confiable en cuanto a presencia y aporte ofensivo. Muchas veces jugó por afuera o acompañó a centrodelanteros como Darío Benedetto, Edinson Cavani, Milton Giménez o Adam Bareiro.

El nuevo rol de nueve

Ahora a Miguel Ángel Merentiel le toca ocupar el puesto de nueve de referencia, justo en el momento en que la confianza parece haberse evaporado. Días atrás, el propio Merentiel había reconocido el desafío que implicaba jugar en un equipo con dos extremos picantes como Sebastián Villa y el pibe Flores. Entendía que debía permanecer más tiempo dentro del área para aprovechar los centros y los desbordes.

Ante Newell's cumplió con la premisa táctica. Se plantó en el área, atacó los espacios y llegó a posiciones de gol con frecuencia. El problema no estuvo en los movimientos ni en la generación de juego, sino en la puntada final. "Ante Newell's hizo exactamente eso. Estuvo donde tenía que estar. Atacó el primer palo, ganó de cabeza por el medio y apareció otra vez para definir dentro del área. El problema fue otro: ninguna terminó adentro".

El arco parece embrujado para la Bestia. "Por ahora, el arco parece embrujado. Las jugadas están, los movimientos también. Lo único que falta es que la pelota vuelva a entrar", resume el diagnóstico sobre un déficit que empieza a pesar fuerte en el arranque del nuevo esquema ofensivo. Boca necesita de los goles de Merentiel más que nunca, con el uruguayo como faro de ataque en un sistema que le exige vivir en el área. El desafío inmediato será transformar las ocasiones en gritos, un casillero que por ahora sigue vacío para un delantero que acumula 57 conquistas en 168 encuentros con la camiseta xeneize.