ESPECTÁCULO

Receta de torta de limón en licuadora: sin manteca, en 40 minutos

 

Despertá un antojo dulce y casero en minutos con esta receta simple que sale húmeda y pareja.

 
Receta
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(BUENOS AIRES).- Hay recetas que se vuelven infalibles para el día a día, y esta torta de limón en licuadora entra directo en esa categoría: rápida, económica y sin manteca. Se prepara en minutos, no hace falta batir ni ensuciar de más porque la licuadora se encarga de todo, y el resultado sale húmedo y parejo, ideal para acompañar cualquier mate o café.

Con ingredientes básicos que siempre tenés en casa, es una opción práctica para quienes buscan una torta casera más liviana sin resignar sabor ni textura. La receta se convierte en una solución ideal para la merienda, sobre todo cuando aparecen visitas de sorpresa o simplemente tenés antojo de algo dulce y casero.

INGREDIENTES

  • 2 huevos
  • 1 taza de azúcar
  • ½ taza de aceite
  • 1 taza de leche
  • 2 tazas de harina leudante
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • Ralladura de limón (o naranja, si preferís)

Colocá en la licuadora los huevos, el azúcar, el aceite, la leche y la esencia de vainilla. Licuá durante unos segundos hasta que todo se integre bien, sin pasarte de tiempo para que la mezcla no se vuelva pesada.

Sumá la harina leudante de a poco y volvé a licuar brevemente, solo hasta que la preparación quede pareja y sin grumos. Si vas a usar la ralladura de limón (o de naranja), incorporala al final y mezclala con una espátula para que el aroma se distribuya sin perder intensidad.

Volcá la mezcla en un molde previamente aceitado y enharinado. Llevá a horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 40 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo salga completamente seco.

Dejá enfriar unos minutos antes de desmoldar y serví. Esta torta de limón admite varias ideas para personalizarla: podés sumar chips de chocolate, reemplazar parte de la harina por cacao amargo para una versión marmolada o espolvorear azúcar por encima antes de hornear para lograr una costrita crocante. Una receta simple que se vuelve adictiva.