(BUENOS AIRES).- «Si querés un plato de pasta contundente, muy nutritivo y sin salsa de tomate para la familia, esta es tu opción.» La frase resume el espíritu de la receta de lasaña cremosa con pollo cocido y salsa de queso que propone la cocinera Marisa Cortéz: un plato pensado para cuatro porciones que aprovecha el pollo que ya tenés en la heladera y tiene como protagonista absoluta una salsa hecha a base de leche y queso.
La idea nace de inspirarse en una salsa famosa de la gastronomía, la estilo Alfredo, que se usa habitualmente para tallarines y se elabora con manteca, crema de leche y abundante queso. «Inspirarse en las recetas famosas de la gastronomía para cocinar en casa puede dar resultados sorprendentes», explicó Cortéz. Acá la versión es más liviana y económica, pero igual de cremosa: le da a la pasta casera toda la humedad y el sabor que necesita. Un dato a tener en cuenta: aunque el plato se presenta para cuatro porciones, la lista de ingredientes está calculada para rendir hasta seis.

Los ingredientes de la receta
2 tazas de pollo cocido desmenuzado
9 a 12 láminas de masa para lasaña
250 g de queso mozzarella rallado
1 taza de queso rallado (aprox. 100 g)
3 tazas de leche entera
1 taza de crema de leche
1/2 taza de manteca
1/2 taza de harina de trigo
4 dientes de ajo picados
1/2 cucharadita de ajo en polvo
1/4 cucharadita de nuez moscada
Sal y pimienta negra a gusto
La salsa es el corazón del plato y se hace sin misterio. Derretí la manteca en una cacerola grande a fuego medio, agregá el ajo picado y cocinalo 30 segundos. Después sumá la harina y mezclá con batidor durante 2 minutos. Vertí lentamente la leche entera y la crema de leche, y revolvé constantemente a fuego medio durante 7 a 8 minutos, hasta que la preparación espese y quede homogénea. Fuera del fuego, integrá una taza y media de queso, la nuez moscada, sal y pimienta, hasta que el queso se disuelva.
Mientras la salsa toma cuerpo, sazoná el pollo desmenuzado con ajo en polvo, una pizca de sal y pimienta. Para armar la lasaña, esparcí primero una capa fina de salsa en el fondo de una fuente rectangular engrasada. Después disponé dos capas completas siguiendo siempre el mismo orden: láminas de masa, salsa, pollo, mozzarella y queso rallado.
El horneado es a 190 °C y va en dos etapas. Primero, tapá la fuente con papel de aluminio y cociná durante 30 minutos. Retirá el papel y dejá otros 10 a 15 minutos más, hasta que la superficie quede bien dorada y gratinada. Antes de cortar, dejá reposar la fuente 15 minutos para que entibie: ese descanso hace que las capas se asienten y la porción salga prolija.
«¡Y a comer!», remata la propuesta de Cortéz. Una lasaña cremosa, sin tomate y con el pollo ya cocido como atajo para resolver el almuerzo o la cena de toda la familia. Tenés que probarla sí o sí.
