Cuba traerá de regreso las figuras de presidente y primer ministro

Cuba Foto Reuters

El pueblo cubano está lejos de una elección directa y democrática de su líder.
<a href="https://elintransigente.com/mundo/2019/07/13/cuba-traera-de-regreso-las-figuras-del-presidente-y-primer-ministro/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-07-13T22:17:41-03:00">julio 13, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-07-14T01:14:08-03:00">julio 14, 2019</time></a>

Cuba regresa a la jerarquía de poder con las figuras de presidente de la República y primer ministro, tras aprobar este sábado una nueva ley electoral. El Parlamento elegirá los altos cargos, según los designios del Partido Comunista, como hasta ahora. La nueva norma entró en vigor con la aprobación unánime en la primera sesión anual de la Asamblea Nacional.

El mandatario Miguel Díaz-Canel y de Raúl Castro, primer secretario del gobernante y único Partido Comunista de Cuba (PCC), estuvieron en la sede del legislativo durante la votación. Esta normativa se acopla a la nueva Constitución, aprobada en abril. Para ir al contexto hay que explica que la Asamblea Nacional es el principal órgano de gobierno del país, desde 1976, que se reúne dos veces al año.

Los miembros del legislativo son elegidos por la ciudadanía en comicios cerrados (igual número de candidatos para igual número de escaños). Los candidatos han sido previamente seleccionados por una comisión de candidaturas, supervisada por el PCC. Una vez conformado el Parlamento, este elige al Consejo de Estado y al presidente de éste, actualmente Díaz-Canel.

El fallecido líder Fidel Castro (1926-2016) fue primer ministro de Cuba de 1959 a 1976. Con la aprobación de la Constitución socialista ese cargo desapareció. El máximo dirigente pasó a ser elegido presidente del Consejo de Estado y de Ministros desde 1976 a 2008, sustituido por su hermano Raúl Castro, quien en 2018 declinó a favor de Díaz-Canel. El presidente y primer ministro serán elegidos entre los diputados para un mandato de cinco años y un máximo de dos períodos.

Se da por descontado que Díaz-Canel sea elegido como presidente de la República. El Consejo de Estado queda en manos del presidente de la Asamblea Nacional, con función legislativa. “La elección indirecta no cambia, incluso hay más cantidad de instituciones con voto indirecto. Desde el punto de vista del sistema electoral y democratización del sistema, no hay muchos aportes”, opinó el constitucionalista cubano Julio Fernández Estrada en declaraciones a la agencia AFP.

El cargo de primer ministro saldrá de los diputados y será nombrado por el presidente de la República. Tendrá que ser ratificado por la Asamblea. Presidirá el Gobierno y tomará las principales decisiones ejecutivas y designación de ministros, que deberán ser aprobados por el Parlamento. Se crearán además las figuras de gobernador e intendente provincial, designados por las asambleas municipales.

“La gente esperaba un poco más la elección directa de gobernadores y del presidente de la República, eso no pasó y no va a suceder porque la Constitución no lo contempla. En resumen, me no son cambios profundos”, consideró Fernández Estrada. Són más de 60 años de régimen castrocomunista. En 2014, con la recepción del presidente de ese entonces, Barack Obama, en la isla, hubo esperanzas de vientos democráticos. Pero la realidad dista mucho de ese anhelo.

El presidente de la Asamblea, Esteban Lazo, aclaró en junio pasado que la elección del presidente de la República será en octubre y la del primer ministro antes de fin de año. La única nominación directa en la isla ocurre en los municipios. El resto de los cargos pasará por una comisión de candidaturas, supervisada por el PCC, que asegura no intervenir en el proceso directamente.

SIN OPOSITORES

“Debido a la ausencia de partidos políticos, las comisiones de candidaturas asumen las propuestas para los cargos de diputados de la Asamblea Nacional”, explicó el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta. En esas comisiones hay seis organizaciones sindicales, campesinas y estudiantiles afines al Gobierno. “Son las que tienen esa capacidad, están legitimadas”, agregó. La disidencia no tiene espacios en el “nuevo” esquema de poder cubano.

“Los votantes no conocen cuáles serían las nuevas reglas para la participación electoral, sino que parece que no habrá una deliberación popular que tome en cuenta sus consideraciones sobre el mecanismo más importante para determinar la representación”, consideró por su parte la organización opositora Otro18. Cuba tiene 11,2 millones de habitantes, con 168 municipios, los cuales estarán representados por al menos dos diputados en el Parlamento.