(BUENOS AIRES).- River Plate perdió uno de los caminos más directos hacia la Copa Libertadores 2027 tras la eliminación en la Copa Argentina ante Aldosivi. La caída dejó al Millonario sin la vía rápida que otorga ese torneo y lo obliga a ser mucho más preciso en lo que resta de la temporada.
El certamen federal le daba al campeón un lugar directo en la próxima Libertadores. Al quedar afuera, River perdió esa chance y ahora debe concentrar todas sus fichas en las competencias que todavía lo mantienen con vida para volver al plano continental.
La opción más clara que le queda es ganar el Torneo Clausura. Consagrarse campeón del campeonato local le garantizaría un boleto automático a la Libertadores 2027, sin necesidad de mirar otros resultados ni hacer cálculos ajenos.
Otra puerta abierta es la tabla anual, aunque el margen es más fino. River no está en los primeros puestos de la clasificación general y tendrá que sumar una cosecha abundante de puntos en lo que resta del año para meterse entre los equipos mejor ubicados que acceden al certamen continental. Este camino exige una regularidad que hasta ahora el equipo no consiguió sostener.
La tercera vía es internacional: la Copa Sudamericana. El campeón de este torneo obtiene un pasaje directo a la siguiente edición de la Libertadores, por lo que la competencia se vuelve una alternativa decisiva para el club de Núñez.
Sin la Copa Argentina en el horizonte, el margen de error ya es mínimo. La irregularidad que el equipo arrastró en los últimos partidos quedó expuesta con la eliminación y la presión por corregir esas falencias se siente con fuerza en cada fecha que viene. A diferencia de otros tramos de la temporada, River ya no depende solo de sí mismo en algunos escenarios y podría necesitar combinaciones de resultados si no logra imponerse en las competencias restantes.
El desafío ahora es doble: mejorar el rendimiento futbolístico para pelear el Clausura y la Sudamericana, y a la vez sumar con regularidad en la tabla anual. Cada partido empezará a jugarse como una final, con la presión de saber que el objetivo continental depende de una reacción inmediata. Ya no hay lugar para otro tropiezo si el Millonario quiere asegurarse un lugar en la próxima Libertadores.
