(BUENOS AIRES).- “Días nublados y fríos piden sopa, pero no tiene por qué ser aburrida.” —Marisa Cortéz. La sopa francesa de cebolla es una receta accesible que rinde 4 porciones, con 15 minutos de preparación y 45 minutos de cocción. El resultado se termina con pan tostado y queso gratinado.
La receta fue publicada por Marisa Cortéz el 17/8/2026 a las 13:48 hs. La propuesta busca resolver una comida de invierno con pocos elementos y una cocción paciente en la hornalla. Cortéz describió el plato como una preparación “Con pocos ingredientes y paciencia en la hornalla, se prepara esta sopa tradicional muy reconfortante, suave, sabrosa y con un gratinado irresistible”.
Los ingredientes de la receta combinan cebolla, ajo, materia grasa, harina, vino blanco y un líquido de cocción. La cobertura lleva pan y 100 g de un queso que funda bien. La sal y la pimienta se incorporan a gusto.
Ingredientes para la receta
5 cebollas blancas grandes
1 diente de ajo
60 g de manteca
2 cucharadas de aceite, preferentemente de oliva
1 cucharadita de azúcar
3 cucharadas de harina de trigo
250 ml de vino blanco seco
1 litro de agua o caldo
Sal y pimienta negra recién molida, a gusto
1 baguette de pan
100 g de queso que funda bien: semiduro, cremoso o mozzarella
Las cebollas se pelan y se cortan en juliana, mientras el ajo se pica. Calentá la manteca con el aceite en una olla o cacerola de fondo grueso, a fuego bajo; después incorporá las verduras, una pizca de sal y el azúcar. Cociná todo a fuego muy suave durante 20 a 25 minutos, revolviendo cada tanto. “La cebolla debe ablandarse, volverse transparente y tomar un tono dorado suave sin quemarse”, explicó Marisa Cortéz.
La harina se suma cuando la cebolla ya está caramelizada. Espolvoreá las 3 cucharadas, revolvé durante 1 a 2 minutos y luego agregá el vino blanco seco. Subí un poco el fuego durante unos 3 minutos para evaporar el alcohol y raspá el fondo con una cuchara de madera, así se despegan los azúcares concentrados.
El caldo se incorpora caliente, junto con la sal y la pimienta negra recién molida. Tapá la olla, bajá el fuego al mínimo y dejá cocinar durante unos 20 minutos, hasta que los sabores se integren. Para el pan, cortá la baguette en rebanadas de 1,5 cm, pincelalas con un hilo de aceite de oliva y tostalas en el horno hasta que queden firmes.
La sopa se sirve bien caliente en cuencos individuales aptos para horno, con una o dos rodajas de pan tostado y el queso rallado por encima. Llevá los cuencos a la parrilla del horno, a fuego fuerte, durante 5 minutos, hasta que el queso se derrita, burbujee y se dore. Marisa Cortéz también señaló: “El último paso del gratinado se hace perfecto en freidora de aire a 200°C.” Podés usar caldo casero de carne o de verduras en lugar de agua y dejar la sopa lista con anticipación para calentarla, tostar el pan y gratinarla justo antes de servir. Probala en el próximo día frío: es una receta simple y rendidora.
