RECETAS

Receta de schiacciata de verduras: crocante, fácil y sin amasar

 

Una preparación italiana sin levadura ni amasado, con vegetales crudos y una base de polenta que aporta crocancia.

 
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(BUENOS AIRES).- La receta de schiacciata de verduras tiene todo para resolver una picada o un almuerzo liviano sin complicarse. Se hace con la verdura que haya en casa, sin amasar y con los vegetales en crudo. La masa queda fina, se hornea en pocos pasos y termina dorada y crocante.

La palabra schiacciata significa aplastada en italiano. Esta preparación es un clásico de la cocina italiana popular y se convirtió en una opción práctica para acompañar comidas. A diferencia de una focaccia tradicional, no lleva levadura ni necesita tiempo de leudado.

RECETA DE SCHIACCIATA DE VERDURAS: INGREDIENTES

La mezcla base rinde 1 asadera grande. Para prepararla necesitás:

  • 200 g de harina 0000 o harina de trigo sarraceno para una versión sin gluten.
  • 300 cc de agua a temperatura ambiente.
  • 50 g de queso reggianito o sardo bien rallado.
  • 3 cucharadas de aceite de oliva.
  • 1 cucharadita de sal.
  • Pimienta negra a gusto.
  • 1 pizca de orégano o romero fresco.
  • 3 cucharadas de polenta para la base y la cubierta.
  • Verdura a elección: papa, cebolla, zucchini o zanahoria.

La preparación comienza en un recipiente amplio. Integrar la harina con la sal, la pimienta, las hierbas y el queso rallado. Verter el agua junto con dos cucharadas de aceite de oliva y batir con un batidor de mano hasta conseguir una mezcla líquida y sin grumos, similar a la masa de panqueques. Después, incorporar la verdura cruda cortada bien fina con mandolina o cuchillo afilado.

La placa para horno necesita una preparación especial para que la base quede crocante. Aceitarla generosamente y, si tenés, colocar papel manteca en la base. Espolvorear una capa pareja de polenta antes de volcar la mezcla: este paso ayuda a que no se pegue y forma un piso crujiente. Distribuir la preparación con una espátula hasta que quede lo más fina y pareja posible, y terminar con más polenta, queso rallado y un hilo de aceite de oliva.

El horno debe estar fuerte y precalentado a 200 °C. Cocinar durante 30 a 35 minutos, hasta que los bordes estén bien dorados y crocantes. Dejar entibiar un par de minutos antes de cortar la schiacciata en rectángulos o triángulos, según cómo quieras servirla.

Las cinco variantes permiten adaptar la receta a lo que tengas. Para la versión clásica, usar dos papas medianas en rodajas casi transparentes y sumar romero fresco, sin lavar la papa para conservar su almidón. También podés usar dos cebollas grandes en pluma fina, dos zucchinis en rodajas o láminas, un cuarto de repollo en tiritas o dos zanahorias ralladas. En la opción de zanahoria, las semillas de sésamo o girasol sobre la polenta refuerzan la textura crocante.

El truco está en cortar las verduras bien finas y no saltear el paso de la polenta en la base. Si elegís zucchini, podés sumar una cucharada extra de queso rallado porque larga agua durante la cocción. Con ingredientes simples y una preparación corta, esta receta se adapta a una picada, una vianda o una comida liviana. La tenés que probar.