(BUENOS AIRES).- Dos recetas fáciles y proteicas con pechugas de pollo permiten salir del clásico pollo a la plancha sin recurrir a preparaciones complicadas. La propuesta incluye una pechuga rellena de espinaca y queso y unos bocaditos de pollo y huevo, dos opciones para resolver una comida nutritiva con ingredientes sencillos.
La receta de pechuga de pollo es versátil porque admite distintos rellenos y métodos de cocción. Estas preparaciones se pueden servir como plato principal y, en el caso de los bocaditos, acompañar con ensalada o verduras salteadas. También se pueden guardar para otra comida.
Pechuga rellena y bocaditos de pollo
La primera opción lleva 2 pechugas de pollo, 1 taza de espinaca fresca o congelada, 100 g de queso fresco, port salut o mozzarella, 1 huevo, 2 cucharadas de queso rallado, 1 diente de ajo, sal, pimienta y 1 cucharadita de aceite. El resultado combina el relleno cremoso del queso con la espinaca salteada dentro de la carne.

Para prepararla, abrir las pechugas al medio sin separarlas por completo. Saltear la espinaca con el ajo durante unos minutos y mezclarla, una vez lista, con el queso cortado en cubitos y 1 cucharada de queso rallado. Colocar el relleno en el centro, cerrar las pechugas y asegurarlas con escarbadientes si hace falta. Pasarlas por el huevo batido, espolvorearlas con el resto del queso rallado y llevarlas a una fuente apenas aceitada. Cocinarlas en horno precalentado a 200 °C durante unos 25 minutos, hasta que el pollo esté completamente cocido y dorado.
La segunda alternativa son los bocaditos de pollo y huevo, una preparación todavía más rápida. Para hacerlos se necesitan 2 pechugas de pollo cocidas, 2 huevos, 3 cucharadas de avena arrollada, 2 cucharadas de queso rallado, 1 cucharada de queso crema, 1 diente de ajo, perejil, sal y pimienta. Es una forma práctica de aprovechar pollo ya cocido y convertirlo en porciones pequeñas.
Picar muy chiquita la pechuga cocida y colocarla en un recipiente. Agregar los huevos, la avena, el queso rallado, el queso crema, el ajo y el perejil. Condimentar y mezclar hasta obtener una preparación húmeda, pero con la consistencia suficiente para formar pequeñas porciones. Armar los bocaditos con las manos o con ayuda de dos cucharas.
Cocinarlos en una sartén antiadherente con apenas unas gotas de aceite, a fuego medio. Dorarlos de ambos lados y comprobar que queden bien cocidos en el centro. También se pueden preparar en una freidora de aire a 190 °C durante 10 a 12 minutos, dándolos vuelta a mitad de la cocción.
Las dos recetas permiten variar el menú con pechuga de pollo sin sumar pasos difíciles ni ingredientes poco habituales. La primera necesita horno y unos minutos más de preparación; la segunda se resuelve en sartén o freidora de aire y puede servirse con ensalada, verduras salteadas o reservarse para otra comida. Son alternativas simples para tener a mano cuando buscás una comida rica y saludable.
